¡No más manifiestos!

En el PSOE ya se han iniciado las hostilidades para ver quién se queda con el partido. Los de Chacón o los de Rubalcaba.

Desde que "llámame Alfredo" le prohibió enfrentarse a él en unas primarias, la primera viene puliendo la hoja del cuchillo de doble filo que le regaló La Legión en una visita que hizo a Afganistán, pero tras la tragedia electoral del 20-N, la catalana ha pasado a la acción; se ha marcado la cara con pintura de guerra y el “naife” ya lo lleva entre los dientes.

El manifiesto “Mucho por hacer” que han firmado ella y López Aguilar, entre otros destacados miembros del PSOE, me parece un lamentable ejercicio de oportunismo político, desleal, falto de elegancia y nobleza, a la vez que irresponsable, pero sin duda, es la señal de que se ha levantado la veda.

Es evidente que España necesita al PSOE y también incuestionable que el partido debe reflexionar sobre qué ha ocurrido para cosechar la peor derrota electoral desde 1978. Cualquiera con dos dedos de frente entiende que ésta no parece la mejor forma de hacerlo. Encima, la aparición del contra manifiesto, ayer a última hora en las páginas de El País, no hace sino incrementar la imagen de descontrol, de lucha intestina y vendetta que está transmitiendo el PSOE a la sociedad española por obra y gracia de los de “Mucho por hacer”, que no han tenido la mínima consideración –ni con ZP ni con el partido- de esperar las ocho o nueve míseras semanas que faltan para expresar sus puntos de vista en el Congreso del próximo febrero.

Del texto de “Mucho por hacer” me he quedado con un par de puntos.

El número 11 señala que “debemos reconocer, por ejemplo, que para desplegar una política social y civil progresista es precisa una política económica progresista. Una política económica que potencie el trabajo y el capital intelectual como motores de desarrollo y que mantenga a raya la especulación. Debemos aprender que una política progresista de gasto requiere una política progresista de ingresos y eso exige una reforma fiscal integral que erradique las injusticias que soportan las rentas del trabajo por cuenta ajena y que incentive a los emprendedores. Los mayores enemigos de la socialdemocracia son los que minan el Estado Social: el fraude y la injusticia fiscal.”

Una política económica que ¿potencie el trabajo y el capital intelectual como motores del desarrollo? ¿No deberían hablar de una política económica que potenciase la creación de empleo? Siguen sin querer aceptar que el motor del desarrollo de un país capitalista como el nuestro, lo constituyen los empresarios que son los que generan empleo. Ni el trabajo, ni el capital intelectual crean puestos de trabajo. Protejamos el trabajo y el capital intelectual, de acuerdo, pero ya está bien de seguir negando la evidencia y enmascarando la verdad de nuestra realidad económica. Pero, bueno, yendo un poco más allá ¿cómo piensan conjugar una reforma fiscal que “erradique las injusticias que soportan las rentas del trabajo por cuenta ajena y a la vez incentive a los emprendedores”? No las comentan, pero se me antoja complicado. Es decir, si hay que eliminar las injusticias que sufren los trabajadores por cuenta ajena, estamos diciendo que es al empleador al que “hay que apretarle las tuercas” porque es por cuenta de él por quien se trabaja, ¿cómo piensan casar este extremo con una política que “incentive a los emprendedores”?.

La premisa de la que parte me resulta cuanto menos contradictoria y la pretensión de sentarse el próximo febrero para discutir una reforma fiscal en estos términos, como proponen los de “Mucho por hacer”, inaudita.

El punto 13 también me resultó interesante. “Además de reivindicar, con fundamento, la diversidad de España como fuente de riqueza colectiva, debemos reclamar la cooperación que genera eficacia en beneficio de los ciudadanos. Nuestra visión de una España plural y unida merece ser defendida con pasión porque es la visión que comparte la inmensa mayoría de los españoles frente a las tensiones de los separatistas y los separadores.”

He escuchado quejas referidas a que la derecha, poco menos, se ha apropiado de la idea de España, pero es que ha sido el propio partido socialista el que se ha alejado del proyecto de nación que siempre defendió y, probablemente, lo que ha ocurrido es que muchos de sus votantes no han podido entender “nuestra visión de una España plural y unida que merece ser defendida con pasión” cuando lo que ha constatado “la inmensa mayoría de los españoles” durante estas dos legislaturas es a un PSOE aliado y gobernando con “separatistas” catalanes y “separadores” gallegos que no creen en una España unida, sino en una España desmembrada.

El PSOE debe recuperar el espacio nacional que le es propio, minorado por estas incongruentes componendas y desde luego, Carmen Chacón no me parece la candidata más adecuada para ser secretaria general de los socialistas españoles y por tanto, aspirante a la presidencia. No la veo manteniendo una España plural y unida y defendiéndola con pasión. Tal vez, tampoco lo vean muchos de sus votantes naturales.

Por último, parece existe también una opinión que afirma que el partido debe girar a la izquierda, que se ha rendido a los temidos y horripilantes mercados. Aquí sí que lo van a tener difícil de explicar. No hay muchas posibilidades. Ese giro a la izquierda sólo puede significar o más gasto ad infinitum como el que hemos soportado hasta ahora o ya directamente, la nacionalización de los medios de producción y la banca.

En fin, que me parece que las aguas andan turbias en el principal partido de la oposición y que se avecinan unos tiempos muy duros también para ellos.

Hoy he leído a Javier Solana y sus palabras estaban llenas de sabiduría .

También en Bilbao

El viaje a Bilbao también supuso otro tipo de sensaciones distintas de las relacionadas con el disfrute y esparcimiento.

Aunque por lo que estudié en el colegio, aquella región de España se llamaba Vascongadas, en cuanto entré en el instituto, allá por los años ochenta, ya casi nunca más volví a escuchar llamarla así.

También reconozco que el distingo entre el sistema de financiación de la Comunidad Autónoma Vasca y el de las del resto, a menudo me resultó difícil de compartir, pero nunca reparé mucho en ello. Siempre lo di por válido y legítimo. Los famosos “derechos históricos” que le otorgaban a esta comunidad autónoma cierta superioridad respecto de las restantes, eran el pilar sólido sobre el que se asentaban aquellas diferencias que los demás no sólo debíamos asumir respetuosamente, sino además, de alguna manera, financiar.

Pero claro, con el tiempo, algo de curiosidad y gracias a la lectura, uno empieza a conocer otras versiones referidas a los mismos hechos que nunca habías cuestionado y terminas por rendirte a la evidencia de que durante décadas has creído a pies juntillas algo que no era exactamente como te habían dicho.

Una rapidísima búsqueda en Google, -evitando Wikipedia porque en estos casos, no sirve de nada- dice que “Un nieto del Rey de Pamplona, Sancho Garcés I, Sancho III El Mayor (años 1.000 a 1035) convierte el Reino de Pamplona en Reino de Navarra, y logra el máximo esplendor al incorporar a su reino Sobrarbe, Alava, Vizcaya, Guipúzcoa, el condado de Castilla, así como el condado de Aragón. Era Conde de Castilla por haberse casado con Dña Munia, heredera del condado y al que accedió en 1.029.” Es decir, por lo menos desde el año 1035 existía relación entre el Reino de Navarra y el Reino de Castilla y no parece que existiera ningún reino vasco.

Sabino Arana Goiri, fundador del PNV y del nacionalismo vasco nació el 26 de enero de 1865 y murió el 25 de noviembre de 1903. Sólo vivió 38 años.

Hace poco he terminado de leer un libro de Jesús Laínz, -un montañés nacido en 1965-, titulado “Desde Santurce a Bizancio. El poder nacionalizador de las palabras” y que suscitó mi curiosidad porque en una emisora de radio lo anunciaban como una “lección de Historia de verdad, que irritará a numerosos nacionalistas españoles”. Me he permitido copiar un par de párrafos referidos al nacionalismo vasco que me resultaron abrumadores, inimaginables.


“Pero Arana inasequible, como todos los nacionalistas, al desaliento, al argumento y al documento, se entregó a la invención de una nueva lengua desarraigada de su legado histórico. Para ello creó muchos de los neologismos hoy más conocidos en toda España, como batzoki, ikastola, ikurriña, aberri y abertzale.” ¡Y yo que pensaba que estas palabras provenían de la herencia más profunda de la historia milenaria de los “vascos y las vascas! ¡Pues no!


Apunta también el escritor cántabro que Arana no sólo inventó las palabras, banderas, himnos o reglas ortográficas, sino que, buscando diferenciarse lo mas posible de aquellos aspectos con connotaciones españolas, también modificó el santoral. Por ejemplo, en el caso de las mujeres, inventó Agurtzane para Rosario, Aintzane, para Gloria, Gotzone para Ángela, Miren para María o Nekane para Dolores. Para los hombres Gaizka para Salvador, Gorka para Jorge, Andoni para Antonio, Julen para Julián, Imanol para Manuel o Iker, masculino de Visitación. ¡Vamos que todas aquellas hondas raíces puras, patrimonio exclusivo de los vascos, su rh distinto conservado de generación en generación y del que probablemente no conocíamos más por culpa de Franco, no era más que el producto de la imaginación de un particular que sentado al calor del hogar de su casa y de la manga de la camisa se sacó toda la vaina hace 130 años, es decir, anteayer!. ¿Y qué es lo que ha ocurrido? ¡Pues, simplemente, que el resto de los españoles hemos tragado! Así llevamos oyendo al PNV lloriquear desde 1975, alegando inexistentes injurias y falsas ofensas a su pretendida identidad diferenciada, gracias a las que han logrado del resto de contribuyentes un sistema de financiación especial y exclusivo para el País Vasco.


Continúa el autor señalando, ¡nada menos!, que “La nación surgida de la fantasía de Arana y sus seguidores tiene un nombre inventado, como muchas de sus localidades, y está simbolizada por una bandera absolutamente ajena a la historia; una nación con un pasado inventado y con enemigos inventados; un mundo poblado por personas que se llaman con nombres inventados y que hablan una lengua escrita con una ortografía nueva, abarrotada de neologismos que la hacen incomprensible para un verdadero vascohablante. Los nacionalistas llevan un siglo jugando a ser nación y nombrando todo lo que la rodea con nombres de uso exclusivo: lehendakari, ertzantza […] pues Arana y sus seguidores han conseguido que una parte muy importante de los vascos haya tomado todo este admirable esfuerzo creativo por real." Debe ser cierto lo que, con esta brutal contundencia, afirma el autor porque no he oído a nadie del PNV decir ni mú al respecto.


Copio algunas perlas del impresentable Arana, que en sus exiguos 38 años de vida, tuvo tiempo para inventarse el cuento del nacionalismo vasco, invención que, como dice Laínz, una parte muy importante de los vascos ha tomado como real y cierta. Algunos se lo creyeron tanto que formaron una banda de asesinos. Ciento treinta años de historia re-escrita a conveniencia, se han impuesto a más de mil


"Poco nos importa que España sea grande o chica, fuerte o débil, rica o pobre. Está esclavizando a nuestra Patria, y esto nos basta para odiarla con toda nuestra alma, así se encuentre en la cumbre de la grandeza como al borde de su ruina" (Periódico Bizkaitarra (1893-1895)-nº 5)


"Si a esta nación latina la viésemos despedazada por una conflagración intestina o una guerra internacional, nosotros lo celebraríamos con fruición y verdadero júbilo, así como pesaría sobre nosotros como la mayor de las desdichas, como agobia y aflije al ánimo del náufrago el no divisar en el horizonte ni costa ni embarcación, el que España prosperara y se engrandeciera" (Periódico Bizkaitarra (1893-1895)-nº 5) ¡Cómo recuerda al etarra De Juana Chaos cuando pedía champán para brindar por los asesinatos de la banda!


“Si algún español te pidiere limosna, levanta los hombros y contesta, aunque no sepas euskera: Nik eztakit erderaz (no hablo español). Si algún español llegado a Bizkaya te preguntase dónde está tal pueblo o tal calle, contéstale Nik eztakit erderaz (no hablo español). Si algún español que estuviese, por ejemplo, ahogándose en la ría, pidiese socorro, contéstale Nik eztakit erderaz (no hablo español)


Durante nuestra estancia en Bilbao y como ya dije, los vascos con los que nos topamos fueron absolutamente encantadores, pero es cierto que alguno de ellos nos trató con una frialdad seca, excesiva, impropia y que no casaba con la situación del momento concreto. El primero fue el taxista que nos llevó del Aeropuerto al hotel. No nos dirigió la palabra en ningún momento. Tuve que arrancarle los buenos días mientras nos ofrecía una sonrisa forzada y cogía nuestra maleta para meterla en el portabultos y las gracias cuando nos bajamos tras pagarle la carrera. Entiendo mejor ahora incidentes como el de “tonadillera española de mierda” que le espetó a Isabel Pantoja un vigilante de seguridad del Aeropuerto de Bilbao la semana pasada. El segundo, fue más curioso aún porque era en un negocio de hostelería. Habíamos decidido tomarnos un cortado por el casco viejo de Bilbao. Íbamos paseando, vimos a un camarero terminando de limpiar una de las mesas de una de las terrazas y fuimos a sentarnos allí. Todavía estaba colocando las últimas botellas en la bandeja que tenía en la mano, mientras nosotros nos sentábamos, pero ni hola, ni qué van a tomar, ni nada parecido. Mientras se volvía para entrar en el bar le dije, “sólo dos cortados”. El café creo que fueron a buscarlo a Basauri que es el pueblo de Borja Pérez y que está como a veinte minutos de Bilbao en guagua. Nos lo sirvió una señorita, apuramos el cafetito y entré a pagar, para largarnos de allí cuanto antes. Pero claro, estos dos incidentes de ninguna manera pueden ensombrecer ni lo más mínimo el trato espontáneamente amable que recibimos del resto de los ciudadanos de aquella comunidad.


Por otro lado, no escuchamos a casi nadie hablar en vascuence. Presté atención cuando íbamos en la guagua y cuando utilizábamos el tranvía, para ver si en realidad la gente hablaba vasco “en la intimidad”, pero todo el mundo se expresaba en español. También me preocupé por fijarme cuando paseábamos por la calle o comíamos en un bar. Igual resultado. Las parejas de novios, los matrimonios mayores, los jóvenes y “jóvenas” que formaban pandillas sentados en los parques, las preadolescentes que pasaban las tardes comiendo pipas y jugando con sus móviles en los bajos de un edificio muy cercano a nuestro hotel, la conductora de guagua que cuando le preguntamos si aquella línea llegaba hasta Galdácano, nos miró fría y distante y nos contestó de forma seca y desabrida, el imbécil del bar en el que entramos en el casco viejo, los empleados de las tiendas y centros comerciales, los vendedores callejeros de churros, los de castañas asadas, los pibes que hacían cola en los cines del centro comercial Zubiarte, todos, absolutamente todos, hablaban español. Sólo escuchamos hablar vascuence cuando coincidimos en el Guggenheim con grupos de niños que venían de visita. Me dieron la impresión de ser de fuera de Bilbao y que venían como de excursión. Las numerosas profesoras que los acompañaban se dirigían a ellos exclusivamente en euskera, pero yo las escuchaba y...¡¡eran españolas hablando una lengua extranjera!! Los giros verbales, los de expresión y los de entonación al hablar, eran completamente españoles. Quiero decir que, cuando uno habla con un inglés nota que la entonación de ellos es distinta a la nuestra. Igual ocurre cuando uno escucha a un español hablar inglés. Habla inglés, pero su entonación no es inglesa, salvo que lleve muchos años viviendo en un entorno anglófono. ¡Pues igual con aquellas profesoras!


La lengua inventada por Arana la utilizan en su vida diaria el 15% de los vascos, pero como el invento les ha ido de perlas, -tienen una financiación privilegiada- siguen gastando el dinero de los contribuyentes españoles –vascos incluidos- en mantener la falacia porque, sencillamente, es de una rentabilidad asombrosa.


Así, en Bilbao todas las señales de tráfico, todos los carteles y anuncios en estaciones de metro, tren, guaguas, tranvía, todas las señales de pueblos, las que indican qué se vende en cada planta del Corte Inglés, están escritas primero en vascuence y luego en español. Tienen varios canales de TV autonómica, uno de ellos en euskera, probablemente basado en los elevadísimos niveles de audiencia que produce ese ingente 15% de vascohablantes. La información del aeropuerto de Bilbao en la web de AENA, ha habido que ponerla también en euskera. Cambié el idioma por curiosidad y me encontré con un anuncio que ponía, "Kalkulatu zure aparkalekuko tarifa" o lo que es lo mismo, "Calcula tu tarifa de aparcamiento". De cuatro palabras, tres son burdas derivaciones de las correspondientes españolas. ¡Cuánto dinero de todos se ha gastado para mantener esta fantasía basada en el odio de unos pocos!


La mentira es de tal calado y están tan seguros de la profundidad de su arraigo que Urkullu no duda en dirigirse casi peyorativamente al presidente como “el lendacari López”, negándole el certificado de "vasquidad" que sólo otorga el PNV, por su apellido, aparentemente exento del mínimo caché euskaldún fijado por Arana, cuando resulta que Bilbao la fundó un vallisoletano llamado Diego López de Haro.


El presidente de La Rioja, Pedro Sanz, al hilo del "pique" derivado de la asitencia sanitaria que a ciudadanos vascos residentes en municipios limítrofes, viene prestando el servicio riojano de salud, recuerda que La Rioja lleva "luchando desde el siglo pasado contra los abusos relacionados con el concierto económico vasco que ha favorecido la deslocalización de las empresas". Ha denunciado que el gobierno de Pachi López ha dejado de invertir en infraestructuras sanitarias en la zona de la Rioja Alavesa, "mientras construye polígonos industriales que atraigan trabajadores riojanos, pero dejen todos sus beneficios en el País Vasco". Total, que ahora como están las cosas, no es el momento más adecuado, pero si la situación se endereza y mejora, deberíamos reconsiderar seriamente la especial financiación del País Vasco.


Uno de los últimos días nos fuimos a Santander en guagua y nada más poner un pie en tierras montañesas, una inyección de españolidad pura y sin adulterar entró por mis venas. Las banderas de España ondeaban por doquier. Fue una sensación muy agradable. También me resultó muy grato ver patrullas de la Policía Nacional. No digo que no viese banderas españolas en Bilbao, que las vi, sino que la profusión de ellas en Santander, después de estar varios días en el País Vasco, me hizo sentir más en casa. Lo mismo me ocurrió en el aeropuerto de Sondica cuando nos veníamos y vimos, por primera vez a miembros de la Guardia Civil.

Las lentejas de mi madre

Las lentejas que cocina mi madre siempe me gustaron cantidad así que un día que tenía tiempo disponible, la llamé por teléfono y le pedí la receta. Son muy fáciles de preparar.

En primer lugar hay que coger un caldero y picar dentro media cebolla. Luego se añade un tomate partido en cuatro. Dos hojas de laurel, sal gorda, media pastilla de avecrem o similar y pimentón. Todo esto se riega con un poco de aceite y se deja a fuego lento, hasta que las cebollas empiecen a dorarse.

A continuación, se añade un trozo de beicon, un chorizo de comida partido en dos y, opcionalmente, una morcilla también cortada en dos trozos.

Se vuelve a dejar otro poco de tiempo a fuego lento, hasta que el chorizo y el beicon empiecen también a coger color, añadiendo otro poco de aceite para facilitar la cocción.
Cuando todos estos ingredientes estén, más o menos medio hechos, se añaden cuatro tazas de agua (1 litro) y a continuación unas papas previamente peladas y cortadas.
El fuego debe continuar a media potencia hasta que, pinchando las papas con un tenedor, éstas empiecen a estar tiernas.
Tan pronto como las papas estén blandas, se añaden las lentejas después de lavarlas un poco con agua



Luego de otros 10/15 minutos y tras echarle unas gotas de vinagre, las lentejas ya están listas para servir.

¿Yo confieso?


Últimamente he leído en algunos diarios de izquierda veladas críticas a la actitud con la que ZP se ha venido conduciendo en el traspaso de poderes a Rajoy. Estas mismas recriminaciones las escuché también ayer por la mañana en un bar, mientras me tomaba un cortado antes de entrar a trabajar. En definitiva, ZP estaba mostrando un elevado grado de colaboración con Rajoy que éste, en reciprocidad, nunca le otorgó mientras el primero estuvo al frente del gobierno. ¡Cuántas veces había negado el PP su apoyo al PSOE en momentos difíciles y ahora Rajoy pide colaboración, cuando encima desarrolló una oposición irresponsable, diciendo mentiras fuera y dentro de España, sin importarle si perjudicaban o no al país!

Como siempre, una opinión como otra cualquiera y respetable como la que más, pero la mía es diferente.

Antes que nada debe quedar claro que una cosa es solicitar apoyo para algo y otra muy distinta pretender la adhesión incondicional que es lo que creo ha venido reclamando ZP. Ésta última significa que yo hago las cosas como me parece, usted me apoya aunque no esté de acuerdo con mi proceder y si sale mal, siempre podré decir que usted también estuvo detrás de la fracasada medida.

Por otro lado, no tengo duda que si alguien me pide que colabore con él en algo, es necesario que ese algo sea asumible, aceptable para mí. Es decir, si por ejemplo se requiere colaboración para apoyar la adopción de medidas dirigidas a paliar los efectos de la crisis y las acciones que se proponen no son las que el requerido estima apropiadas, lógicamente, no puede mostrar su acuerdo con ellas.

El respaldo a las posiciones de uno se consigue después de haber ofrecido y obtenido la confianza de otro y ZP se ha caracterizado no precisamente por ello en su trato con Rajoy a lo largo de estos casi ocho años.

En primer lugar, guste o no, el PSOE suscribe un pacto, el del Tinell, cuyo único objeto es gobernar España excluyendo casi al 50% del cuerpo electoral español, apoyándose sólo en los partidos nacionalistas. ¿Cómo colaborar con alguien que de partida presenta estas credenciales? Es decir, usted firma con otros mi exclusión política pero ¿me pide ayuda y apoyo….político? La sola pretensión ofende al sentido común.

Segundo, -aunque no se digiera con facilidad-, ha mentido a todos respecto de la negociación con ETA. Ahora no hay dudas. Lo ha negado hasta la saciedad y en el colmo del descontrol organizativo, es gente de su propio partido la que públicamente reconoce la existencia de esa negociación entre el gobierno y la banda, dejando a ZP en ridículo ante de todo el país. Para mayor escarnio, Jesús Eguiguren, Presidente del PSE, ha presentado un libro hace un par de días titulado, ¡nada menos!, “ETA, las claves de la paz”. ¿Cómo entregar honestamente tu confianza a alguien que se ha conducido así con semejante asunto?

Tercero, un partido profundamente nacional como es y ha sido el PSOE a lo largo de su historia, se ha aliado sin dudarlo con partidos independentistas para gobernar Cataluña, no le tembló el pulso y recurrió a los secesionistas para dirigir Galicia y ni siquiera se paró a valorar el coste político que para la organización significaba el evidente menoscabo y erosión del sentido nacional del que siempre estuvo revestido el partido. A la vista de ello ¿cómo respaldar medidas relacionadas con la integridad territorial del Estado con estos antecedentes? ¿Cómo, por ejemplo, apoyar la aprobación del Estatuto de Cataluña?

Me pregunto qué le movió a coger el teléfono para llamar al líder de la oposición y con su concurso fijar el techo de endeudamiento en la Constitución, prescindiendo de la opinión del partido, de la de los sindicatos y hasta de la del propio gobierno, cuando ya Rajoy le había ofrecido el mismo acuerdo un año antes. No sé, tal vez fue ese su rubicón, quizás fue ahí donde entendió, por fin, el verdadero alcance de lo que significa el interés superior de España, lo que implica soportar no sólo la obligación de tener que tomar decisiones, sino además la responsabilidad de hacerlo contra viento y marea cuando es el provecho del país el que está en juego. Ayer o anteayer en un programa de radio, refiriéndose a su afirmación de que el concepto de nación era "discutible y discutido", manifestó que “hoy no lo repetiría” señalando que “apreciaciones como esa se pueden decir en un aula universitaria por un profesor, pero dichas por el Presidente de Gobierno puede generar interpretaciones erróneas”. Es probable que haya hecho acto de contrición y que los recuerdos de aquellos días en los que invitó a otros países a abandonar Irak, después de haberlo hecho nosotros, dejando a nuestros aliados en la estacada o de aquel que permaneció sentado al paso de la bandera norteamericana o de cuando afirmó que con ETA todo bien y al día siguiente nos vuelan un aeropuerto nuevo o de cuando dijo que aprobaría lo que viniese del Parlamento catalán o cuando escuchó ayer al diputado de ERC después de ser recibido por Su Majestad El Rey, decir que “algo huele a podrido en el Reino de España y queremos dejar este Reino”……….., estén agolpándose a borbotones en su conciencia para recordarle el daño que al interés superior de nuestro país le han supuesto sus otras apreciaciones y que, al ser que dichas por el Presidente de Gobierno, han generado, efectivamente, todo tipo de interpretaciones erróneas a lo largo de estos ocho años.

Total, que a mi lo que me parece es que ZP, por fin, ha empezado a actuar con cierta altura de estado, que comienza a ser consciente de cómo se ha conducido, de cómo lo recordará la Historia de España y busca redimirse.

Seis días por Bilbao

La semana pasada, aprovechando el puente de diciembre, me fui con mi mujer a Bilbao. Nunca había estado por esa parte del Norte de España, pero la verdad es que el País Vasco fue nuestro último recurso.

El único requisito previo y obligado era que el vuelo debía ser directo. Si ya viajar de por sí no me vuelve loco, encima tener que hacer escalas, por pequeñas que sean, me resulta insufrible. Así que reconozco que lo intentamos primero con
Sevilla, luego con Santiago, con Santander y hasta con Valencia, pero nada, todas las conexiones paraban en Madrid un fleje de horas antes de partir de nuevo hacia el destino elegido. También miré Amsterdam, Colonia y hasta me llegaron a enviar una oferta para ir a Transilvania en Rumanía, pero los días de los vuelos no coincidían con los que nosotros teníamos disponibles y en esas estaba cuando apareció Bilbao. Vuelo directo en las fechas que nos convenían. Salida a las 8 de la mañana y vuelta, seis días después, a las 10:35. Compré el billete con un mes y pico de antelación.

Tengo que admitir que venimos encantados del País Vasco en general y de Bilbao en particular. ¡Qué ciudad más bonita! Nos quedamos en el hotel NH Deusto, cerca de la parada de tranvía de Ibandoibarra. Toda esta parte de la ría es de una belleza asombrosa. Está diseñada con un gusto exquisito. Nuestro hotel estaba en el márgen izquierdo. Salías a la calle y a los tres minutos estabas ahí, justo a lado. Había que cruzarla todos los días.
Para pasear, precioso. Para hacer deporte......es que...me quedé sin palabras al verlo. Para llevar a los críos a jugar, imponente. En una tienda del centro comercial Zuriarte nos dijeron que toda esa zona era bastante nueva y, desde luego, ¡han hecho un trabajo excepcional!
El color verde inundaba los alrededores

Por esta zona también está el Guggenheim. Entramos a ver la exposición que había en ese momento, pero como era de pintura abstracta, no nos enteramos de nada.
La torre de Iberdrola.....soberbia, no sé ni cuántas fotos le tiré. De noche, toda iluminada, es simplemente espectacular. Aunque se inauguró a principios de este año, parece que aún no funciona a pleno rendimiento.


Los vascos..super amables. Varios que nos vieron como guiris, se nos acercaron, en distinas ocasiones, para preguntarnos "¿Queréis que os haga un foto?". El primer día, trabadísimos con las paradas de tranvía, con el sentido en el que estaba nuestro hotel, si hacia la zona de Atxuri o hacia la de Basurto, se nos plantó uno y nos dijo "¡Qué, ¿perdidos?" En tres minutos nos explicó toda la vaina.

El día anterior a nuestra vuelta buscábamos un restaurante que sirven cochinillo -mi mujer se emperró- por la zona del Guggenheim y en ésas estábamos cuando le preguntamos a una señora ya mayor por si conocía la dirección del dichoso restaurante del cochinillo y casi sin dejarnos terminar nos espetó "Pero vamos a ver ¿vosotros sois de comer o no?, porque a mí es que me encanta comer. Si vais al del cochinillo, comeréis muy bien, pero saldrá caro. Si vais a la Campa de los Ingleses, ahí enfrente, pssst, por quince euros, muy bueno pero.....justitos los platos, ahora si vais al Mesón Lersundi, un poco más adelante, por siete euros...bueno, tenéis un menú para moriros." Juro que jamás he comido un menú tan exquisito como aquel. El cochinillo desapareció de nuestras vidas (menos mal) tan pronto nos sirvieron una especie de potaje con verduras y merluza sabrosísimo de primero, para rematarnos con otro pedazo de merluza rebozada con papas fritas de segundo, que estaba superior. De postre un flan con nata y café. Junto con las dos cervezas, todo salió por 15 euros. Como nos había dicho la señora, "allí os encontraréis comiendo tanto a ejecutivos con chaqueta y corbata como a mecánicos con pantalones manchados de grasa"

Estuvimos por el Casco Viejo donde probamos los famosos pinchos y las rabas, pero preferimos no seguir con ellos para hacer comida sentados. Hemos disfrutado como enanos.
El frío fue lo más que me afectó. Salía a las 9 del hotel con pulover, abrigo y bufanda, pero un malvado aire gélido golpeaba mi cara y orejas sin ninguna consideración. En aquellos momentos, irremediablemente, acudía a mi memoria la visión de los relojes digitales de mi ciudad marcando los maravillosos 22º C que había dejado en casa y que en Bilbao sólo los encuentras dentro de un centro comercial. Y claro, abrigo va, abrigo viene cada vez que entrábamos en uno. La lluvia fue más molesta.

San Sebastián también nos gustó bastante, pero estuvimos sólo unas horas y no pudimos ver mucho aparte de La Concha y la parte vieja. Eso sí nos comimos unas almejas y unas merluzas con cocochas y no sé qué más por la parte vieja ex-qui-si-tas.



La segunda visita la hicimos a Santander. Nada más salir de la estación de guaguas nos vimos de golpe en la Avenida y......nos quedamos alucinados. Cantabria se convirtió en nuestro próximo objetivo, casi allí mismo. Lo que vimos de Santander nos encantó, pero nos ocurrió lo mismo que con San Sebastián. Poco tiempo. Estuvimos caminando un muy buen rato, impresionados con los edificios y mansiones que veíamos. Unas antiguas junto a otras más nuevas, pero todas imponentes.

La escuela de vela estaba ahí
y caminando caminando nos llegamos hasta el Palacio de La Madgdalena. Impresionante. Los jardines preciosos, todo estaba cudidadísimo. Estuvimos un buen rato por allí y eso que hacía un viento del 15 y llovió durante bastante rato, pero nos lo pasamos genial.

Total que nos lo pasamos muy bien, comimos mejor y conocimos una parte de España en la que no habíamos estado antes, pero la visión más placentera de todo el viaje fue ésta