Una piedra enorme

Primero fue una hiedra inextinguible. Intentamos acabar con ella hasta por lo criminal, pero nos venció una y otra vez, y ahí sigue, impúdica, campando a sus anchas y amenazando a toda la flora de la zona.

Hará un mes y pico estaba con la motoazada arando en el terreno de la casa que mis padres tienen en el campo. La tenía algo aceleradilla, así que las fresas giraban bastante rápido. En cuanto tocó a esta chica,



del machangazo la motazada se me escapó de las manos. Aquel sábado me fui tras haber quitado un poco más de tierra.

El sábado siguiente, la lluvia la dejó así

y pensé que con esto, esta misa estaba dicha, colorín colorado, vamos


pero no, después de estar dándole con el martillo percutor durante unos buenos ratos, los dos sábados que lo llevamos, no había resultado. Incluso pensé que podía llegar a quemarse. El trozo suelto que se ve a la izquierda fue sólo un espejismo.


Creo que aquí fue cuando me di cuenta que en Gran Canaria no había sitio suficiente para los dos.



He seguido cavando cada sábado desde entonces, sacando tierra y piedras


pero ni siquiera conseguía llegar al final de la piedra.

Hoy sigo sin haber desenterrado totalmente todo su perímetro, pero creo que al menos, por fin, la he tocado por debajo



La marca amarilla que se ve en la caña está a 1.10 metros


Un detalle

Creemos que puede tener un metro cúbico, más o menos. Ha aparecido en terreno de siembra y aunque podíamos haberla dejado ahí, señalarla y a otra cosa mariposa, pues............como que no. Habíamos pensado en hablar con un barrenero, hasta que la semana pasada me hablaron de un producto. Parece que la solución se llama, cemento demoledor. El problema es que 10 kilos de este cemento, que es lo menos que venden, valen 80 euros.

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