26 may 2011

Propuesta

Algunas de las propuestas que han salido de las asambleas que han salpicado las plazas de las ciudades más importantes de España, las comparto en su integridad. Otras, siempre respetables, mejor olvidarlas.

Partiendo por un lado de la crisis brutal que nos azota sin compasión y que, parece, nos costará como mínimo una década superar y teniendo en cuenta por otro, el ramillete de lemas de más éxito entre los concentrados, “no nos representan” o “no les votes” o “nuestros votos no caben en sus urnas” señalando a la clase política en general, me parece que se hace necesario –quizá, más que nunca- un pacto de estado entre los dos grandes partidos nacionales.

Coincido plenamente en que el sistema tiene fallos. Estoy de acuerdo en que resulta necesaria una regulación más estricta que permita subsanar estas deficiencias, pero claro, -como me comentaba un amigo- cuando alguien pide que te rebeles contra la “dictadura partitocrática” del PP y del PSOE, bajo la premisa de “no les votes a ellos, sino a otros partidos más pequeños”, fácilmente se llega a la conclusión que los únicos partidos pequeños a los que se puede votar, dejando fuera a los nacionalistas y obviando a los “malvados” Psoe y PP, son todos de corte izquierdista.

Total que a la vista de esto me parece que un acuerdo de Estado entre los dos grandes partidos nacionales, garantizaría mucho mejor el éxito de la travesía que vamos a tener que afrontar durante los próximos lustros y que fundamentalmente se traduce en recortar gastos y buscar la manera de que la economía empiece a crecer.

Con este pacto a nivel nacional, el Gobierno de España y los de todas las CCAA estarían en manos de unos o de otros, desplazando del poder a todos los partidos nacionalistas. Ni PNV, ni Coalición Canaria, ni CIU, ni ERC hasta que se apliquen todas esas medidas de altísima contestación social que necesariamente hay que adoptar –hace tiempo que ya deberíamos haberlo hecho- porque la perspectiva de tener que llevarlas a cabo con el apoyo del voto nacionalista, resulta aterradora bajo mi punto de vista. Juntos hay posibilidades de triunfo, pero separados, con la que está cayendo, la situación puede tornarse muy seria y complicada.

A partir de ahí se me ocurren varias propuestas. La primera sería la de recuperar parte de las competencias transferidas a las CCAA en materia de Educación, Sanidad y Política Territorial para el Estado Central.

A continuación una reforma de la Ley electoral.

Lo siguiente, una reforma del mercado laboral consecuente y acorde con los tiempos que vivimos.

Acto seguido habría que meter mano en las Administraciones Públicas de las CCAA. Este es uno de los aspectos complicados de afrontar. Creo que resulta incuestionable que esta tarea espinosa sería mucho más fácil de gestionar si todo está “atado y bien atado” entre los dos partidos que representan a la mayoría.

Privatización de las televisiones autonómicas. Eliminación de las Policía autonómicas, con la excepción de la vasca y la catalana, estrictamente porque su implantación en aquellas CCAA es casi total. Desaparición inmediata del Senado. Igual suerte para Cabildos Insulares y Diputaciones. Privatización de las empresas públicas adscritas a las Administraciones del Estado o a la de las CCAA que resulten atractivas para el inversor privado.

Seguro que hay muchas otras, pero estas son las que más a mano tengo porque en definitiva, lo que creo es que las concesiones mutuas a las que vendrían obligados Psoe y PP para llegar a acuerdos, aunque ahora parezcan insalvables, serían menos gravosas para la mayoría de la población –que es la que vota PSOE o PP- que, por ejemplo, lo que nos costó a los españoles -con Felipe González primero y con José María Aznar después- el apoyo de CIU al Gobierno de España.

Por otro lado, creo que la imagen y el prestigio de España en el exterior, con los dos partidos mayoritarios actuando unidos para hacer lo que hay que hacer, reforzaría la confianza de los inversores respecto de nuestro país.


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