9 dic 2012

Sostres y el Ministro Wert



Decía Salvador Sostres en una entrevista de hace unas semanas que "El ministro Wert hace lo que tiene que hacer y los que dicen que su proyecto de ley es el peor ataque que ha sufrido Cataluña desde el franquismo no sólo se equivocan, sino que son unos cínicos."
  
Estoy completamente de acuerdo con las tres premisas que apunta el periodista catalán.  El Ministro hace lo que debe. Se equivocan. Son unos cínicos.
 
Honestamente pienso que no me resultaría fácil encontrar educación en español para mi hija si me fuese a vivir mañana a Cataluña y como esta medida del Gobierno central se dirige, de alguna manera, a paliar esas dificultades, que ya digo,  yo creo ciertas, la apoyo sin reservas. El Ministro de Educación hace lo que debe.
 
Fue José Antonio Durán Lleida el que pidió la dimisión del señor Wert por protagonizar el "peor ataque que desde la muerte de Franco ha recibido el catalán", cuando la realidad es que la agresión más grave que viene sufriendo el catalán desde hace treinta años, es la que se deriva de su utilización política contra los ciudadanos de aquella comunidad que no comulgan con las ideas nacionalistas

Por otro lado, ¿tanto censuró Franco el catalán durante los cuarenta años de dictadura como para que el señor Durán lo considere el límite extremo del agravio perpetrado? Como afirma Sostres, se equivocan.


Hace algunos meses terminé de leer "Desde Santurce a Bizancio. El poder nacionalizador de las palabras" del montañés Jesús Laínz, una lectura muy recomendable que levanta el velo de varios mitos que nos ha colocado el nacionalismo catalán y vasco como si fueran axiomas incuestionables. Por ejemplo, ni Bizkaia, ni Araba, eran nombres procedentes de la "milenaria" tradición e historia del pueblo vasco, sino que se los inventó Sabino Arana hace solo un siglo.

"En aquel tiempo (el de las campañas de Alfonso I) fueron pobladas las Asturias, las Primorias -zona de Cangas de Onís- Liébana, Transmiera, Sopuerta, Carranza, Vardulias, que ahora es llamada Castilla....., Álava, Vizcaya, Alaón y Orduña fueron siempre poseídas por los suyos." (Crónica de Alfonso III, siglo IX)

De igual manera, también nos descubre cómo se condujo la dictadura franquista y la dureza extrema con que se aplicó en el ataque a la lengua catalana.


Copio algunos párrafos

"En Cataluña la actividad fue aún mayor (que en el País Vasco) debido al uso más extendido de la lengua catalana: se instituyeron los premios Joanot Martorell de novela desde 1947, Óssa Menor de poesía desde 1950, La Farándula de teatro infantil desde 1951, Víctor Catalá de narración y Aedos de biografía desde 1953, Josep Yxart de ensayo y Joan Santamaría de teatro desde 1956"

"En 1944 se celebró el primer Concurs Parroquial de Poesía de Cantonigrós, sustituido en 1968 por las itinerantes Festes Populars de Cultura Pompeu Fabra. En 1951 nació la Nit de Santa Llucía, gran fiesta literaria dedicada a las letras catalanas, así como otros certámenes y celebraciones como la Festa de Maig de Lletres Catalanes o la Festa dels Premis Literaris de Girona"

"A partir de los años cuarenta comenzaron a aparecer revistas de todo tipo en lengua catalana (Daul al set, Germinabit, Canigó, Oriflama, Áncora, Presència, Tele-Estell) entre las que cabría destacar por su carácter oficial la Miscellania Barcinonensia, editada por el Ayuntamiento de José María Porcioles en las dos lenguas."

"Un vistazo superficial a una hemeroteca revelará que las sardanas no dejaron de interpretarse (por mencionar dos ejemplos, el primero de los esbarts dansaires, asociaciones dedicadas a la práctica y difusión de las danzas catalanas, el Esbart Verdaguer, se fundó en 1945; y en 1957 comenzaron los concursos regionales de sardanas con el patrocinio de las diputaciones provinciales catalanas y los gobiernos civiles)"


Encima parece que desde 1950 ni siquiera la militancia antifranquista impidió a Josep Espinas, a Serrat, a Raimon, a Guillermina Motta, a María del Mar Bonet, a Lluís Llach, a Francesc Pi de la Serra o al grupo Els Setze Jutges cantar, grabar
y publicar  en catalán.

Es cierto que desde que finalizó la Guerra Civil hasta 1942 se impuso una censura férrea y la prohibición de hablar catalán, pero  lo fue por poco tiempo. Tal vez la dureza de estos primeros años tenga su justificación en la relación entre el papel jugado en el  período 1932-1936 por la Generalidad de Cataluña y los anarquistas y comunistas catalanes y el bando que resultó vencedor después de acabado el conflicto.

Por último, me ha sorprendido mucho la indignada prontitud con que la consejera de Educación de la Generalidad de Cataluña, tras afirmar que no piensa aplicar la Ley Wert, ha amenazado con recurrir a la Justicia ante la mayor "ofensiva" contra el catalán desde 1978, cuando es su propio Gobierno autonómico el que incumple sin pudor una y otra vez, sentencias que dicta la misma Justicia a la que ahora piensan solicitar amparo. ¡Qué cínicos!




 



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