12 nov 2013

Sin rumbo


Llevo un par de domingos en los que la falta de una ruta previa me ha llevado a dar vueltas por la isla de forma errática. En la última salida fueron 105  kilómetros.

El muelle deportivo es casi siempre el primer destino. Desde allí veo todo el Muelle para decidir si vale la pena darse un salto o no, además, normalmente es a estas horas de la mañana cuando suelen entrar o salir de puerto los  barcos de pasajeros.

Otro velero a 40 metros de la escollera.






En el muelle de Santa Catalina se encontraba atracado el buque de pasajeros Eclipse propiedad de la cadena de cruceros Celebrity. 122 mil toneladas de peso y capacidad para 2.850 pasajeros. Aquí una imagen desde popa.

Se puede ver a unos clientes desayunando en el restaurante. 

Y a otros asomados a la terraza
La verdad es que el barco es impresionante visto desde cerca. Tiene 8 o 10 plantas por encima de la cubierta.
Este joven vestido de torero era uno de los empleados del barco. Se ofrecía para fotografiarse con cada uno de los pasajeros que desembarcaban. Unas 15 o 20 guaguas los esperaban para llevarlos de visita alrededor de la isla.
No tuvo mucho éxito. En el tiempo que estuve por allí, casi nadie accedió a fotografiarse con él.
Otro remolcador de altura de Salvamento Marítimo.

La cumbre se veía llena de nubes desde el muelle de Santa Catalina y como no estaba muy abrigado, decidí tirar en dirección Sur. Entré por Telde, de allí a Ingenio y luego a Agüimes.
Estuve circulando sin rumbo por los alrededores, parando a tirar fotos cada vez que me parecía, pero seguía sin un destino definitivo. Aquí la estación de comunicaciones por satélite que Telefónica tiene en Agüimes.
Varias fotos de la península de Gando desde el Lomo del Caballo.




Dejé el Lomo del Caballo. Llegué a un cruce. Ingenio o Cazadores. ¡Pues pa' Cazadores!, pero no habían pasado diez minutos cuando el frío y presumiblemente el que haría si seguía subiendo en dirección a la cumbre, me invitaron a dar la vuelta. Cuando me quise dar cuenta estaba de nuevo en Ingenio conduciendo por el mismo sitio que dos horas antes, así que me volví a casa.

Estas fotos son de hace dos domingos.

Me ocurrió lo mismo. ¿A dónde voy? 

Subí hasta Santa Brígida con bastantes nubes en el cielo. Paré para tirar algunas fotos del nuberío y....


seguí hasta San Mateo una vez más, como hace tres domingos.  A medida que me iba acercando a San Mateo el frío iba también in crescendo, pero esta vez venía preparado. Tenía pulover bajo la chaqueta y una especie de pijama de algodón debajo de los pantalones.

No había estado antes por esta parte del pueblo. Casas típicas con balcón y sin él, calles estrechas adornadas con macetas entre las que aparcaban sus coches los vecinos del barrio.



Un drago enorme.  
Lástima la lejanía de San Mateo de la capital de la isla porque es un pueblo agradable para vivir.




No quedaba más remedio que seguir para Tejeda. La carretera estaba mojada así que extremé precauciones. La verdad es que como era temprano, el tráfico era escaso y gran parte del trayecto la hice sin nadie detrás de mi, lo cual me resultó muy cómodo porque podía ir bastante despacio y sin agobio. 


Llegando a Las Lagunetas un fuerte olor a quemado del incendio de hace unas semanas aún inundaba toda la zona.  
Todavía lucía el sol por esta zona y nada presagiaba lo que me encontré más tarde. 



Llegué a la Cruz de Tejeda con las primeras y ligeras gotas de lluvia. Miré al cielo y viendo el nuberío decidí salir por el Sur, con todo lo que significa venir de vuelta por la autopista, pero al rato la lluvia apareció de forma importante. Intenté seguir pero el viento empezó a dirigir las nubes hacia el Sur y no me quedó más remedio que volver hacia Tejeda y regresar por la carretera del centro, por la que había venido. La lluvia iba a más. Los guantes y las playeras empapados. Aparqué la moto, me metí bajo la marquesina de parada de guaguas porque aquella intensidad empezaba a mosquearme y llamé a casa para avisar de un posible retraso en la hora habitual de llegada. 



La lluvia aflojó cuando entré de nuevo en San Mateo sobre las doce menos cuarto. Mientras bajaba comprobé que la cola de coches que pretendía entrar en el pueblo se extendía varios kilómetros. La verdad es que casi todos los pueblos de interior de la isla celebran actos culturales variados los fines de semana. La cosa está en llegar temprano,porque a partir de las once de la mañana..........es imposible. 

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